La escuela del “Rastro”


La escuela del “Rastro”
2019-06-20
Mitos, relatos y leyendas de San MIguel el Alto Jal.
Por: Simio Ortega.
 
Lugar Misterioso
La escuela del “Rastro” (Lic. José María Lozano), lugar donde suceden cosas inexplicables y apariciones de presencias espectrales, en la que se observan y se sienten con más fuerza por las noches y tal vez en el día; solo que en el día se confunde con el bullicio del vaivén de los niños y maestros que asisten a ese lugar. Quienes han visto y sentido más fuerte este tipo de experiencias son los veladores de esta escuela, y algunos transeúntes quienes nos cuentan sus terroríficas experiencias.
Don Enrique cuenta su experiencia como velador de este plantel educativo:
-A mí me contrataron para trabajar como velador de la escuela del Rastro, ya que seguido se les metían a robar, por estar esta escuela en la pura orilla y con pocos vecinos que alertaran la presencia de algún ladrón. Recuerdo que comencé a trabajar en unas vacaciones de verano, donde me puse de acuerdo con el encargado para ver mis horarios de entradas y salidas, quien dispuso que tenía que entrar a las diez de la noche y salir a las siete de la mañana, pues al siguiente día de tratar el asunto de trabajo, fui a la escuela, me llevé mi catre, para de vez en cuando darme una dormidita o cuando menos para no estar deambulando toda la noche, también me llevé un pequeño radio para estar escuchando música y no sentirme tan solo.
Pues ese día llegué temprano a el trabajo encomendado, serían a eso de las nueve de la noche, fui y revise todos los salones que estuvieran bien cerrados, le di una vuelta por donde se encuentran los baños y en las canchas para revisar que estuviera todo en orden, después me salí a la calle a fumarme un cigarrillo, duré como unas dos horas fuera de la calle, porque la verdad se siente medio feo estar uno solo en aquella soledad. Serían como las doce de la noche cuando fui a darme otra vuelta por la escuela para supervisar que todo estuviera en orden, y al encontrar todo en paz, decidí ir a echarme un pestañazo de un par de horas antes de dar un nuevo recorrido, entre a la oficina de la dirección, que era el lugar que me asignaron para más cuidar y donde acomode mi catre, prendí la radio para escuchar un poco de música en lo que me quedaba un rato dormido y me recosté en el catre, tendría unos veinte minutos medio adormilado, cuando de repente escuché que en la galera alguien caminaba, lo primero que pensé que ya se me había metido algún ladrón, muy cauteloso preparé un ‘’fierrito’’(Pistola) que traía para defenderme por si algo o alguien se metía a robar a la fuerza, revise poco a poco y centímetro a centímetro de la galera, revise los salones y toda la escuela, y todo estaba en santa paz, ni los perros ladraban de aquel lado del rio, decidí regresar a la oficina para ver si podía conciliar algo de sueño y pensando que lo que escuché eran solo mis nervios, pero cuando me acercaba a la oficina vi claramente que alguien se había metido en ella, confiado a mi buen fierro y suficiente parque , decidí atorarle y al ingresar en ella revisé por todos lados y no se observaba a nadie, revisé debajo del escritorio y nada, entonces si me empezaron a ganar los nervios.
Después de esto me propuse a no salir oyera lo que oyera, me encerré con llave, me recosté en el catre y apagué la radio, para escuchar cualquier cosa por si las de hules; serían como las dos y media de la mañana, cuando me quedé medio dormido, cuando de repente: alguien me arrebato la cobija violentamente y entre dormido y despierto, pensé que solo estaba soñando o que sola se me cayó, por lo que se levantó y ante aquel silencio sepulcral escucho perfectamente en la galera muchos pasos y mormullos de personas como si alguien anduviera allí dentro. Motivo por el cual puse mucha atención para ver si eran ladrones o qué, pero no reconociendo este tipo de extraños ruidos, decidí no salir y prendí la radio para no escuchar aquellos ruidos que me atemorizaban, me recosté de nuevo en el catre y tapado de cabo a rabo con mi cobija decidí ahora sí quedarme bien dormido para no escuchar ni ver nada ya estando a medios chiles, escuché que junto a mi oreja alguien respiraba fuertemente y de nuevo sentí el jalón de cobija con más fuerza que la vez anterior, rápidamente me paré asustadísimo y decidí ya no dormirme, prendí la luz del salón y al radio le subí bastante al volumen para no escuchar todos aquellos espectrales sonidos, y así estuve el resto de las horas hasta que amaneció, lo cual rápidamente salí de la escuela y ya no ingresé, los demás días de ese verano tuve que hacer trampa y no me quedaba a cuidar la escuela, solo me quedaba de diez a una de la mañana en la calle, y al siguiente día de cinco y media de la mañana a las siete, para que vieran que si trabajaba.
Vecinos del barrio del Isrel y Charco de Cristo, manifiestan que cuando pasaban a deshoras de la noche frente a la escuela del Rastro, seguido observaban que seres espectrales los observaban desde las ventanas o de los jardines laterales. Así como de algunos hacerles una que otra travesura.
Don Enrique después se enteró por que lo habían asustado tanto cuando trabajo de velador en la escuela. “Mire hay anduve preguntando porque asustan tanto en la escuela del Rastro, pues resulta que allí era el antiguo panteón el cual se terminó de construir el 30 de mayo de 1841, ¿se imagina cuanto gentillal está allí sepultado? Fíjese que este dejo de funcionar hasta 1908, que se construyó el que está allá a un lado del Camino Real Nacional rumbo a la Cantería, y que después por los 50s el Diputado Miguel Moreno lo hizo rastro, pos por eso andan bien enojados los difuntos, que bueno que después lo hicieron escuela, Si no pobres difuntos”.

 

Fin






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